«T». Número 8: El Plan (II)

Ahora ya es de madrugada. No debería haber tomado ese café. Sin embargo, ya que no voy a dormir mucho, intentaré aprovechar la noche. Aunque esté solo. ¡Qué demonios, me encanta vivir de noche!

En realidad, me desenvuelvo bien a estas horas. Y mientras rondo por la casa como si ésta fuera un baluarte de un mundo deshabitado, ojeo libros, o escucho música. También imagino historias; o busco botellas que aún contengan algo de licor (después de la última e idéntica búsqueda); hago planes activos para el presente y el futuro y, ¿por qué no decirlo?, a veces recibo visita de fantasmas del pasado. Sigue leyendo ««T». Número 8: El Plan (II)»

«T». Número 7: El Plan

Han pasado unos días desde que salí con «P». La noche fue normal. Agradable. Pero no vivo un momento en el que sienta que así deben ser las noches.
Esto lo pensaba también entonces, mientras caminábamos por grandes avenidas —salpicadas de pubs, restaurantes, de teatros y cines— o por algún barrio pequeño (con sus bares, escondidos y peculiares). Hablábamos («P» tiene buena conversación) y, desde luego, nos emborrachamos («P» también tiene buen beber). Pero de alguna forma, me sentía alejado de allí, de los locales a los que entrábamos, de las calles y plazas llenas de gente. Sigue leyendo ««T». Número 7: El Plan»

«T». Una Primera Noche (y 6)

Me distraigo al oír los primeros acordes de una canción. Una que no escuchaba hace tiempo. Así que vuelvo a la otra realidad. A la que se supone que es más cierta. Estoy sentado a la barra. Y la camarera (la chica) termina ahora de cortar las limas. Para cócteles, supongo.
Toda esa fantasía sexual… ha ocurrido en segundos… Joder, a veces me sorprende la velocidad a la que trabaja la mente. Sigue leyendo ««T». Una Primera Noche (y 6)»

«R». Vacío

Antes de nada me tengo que perdonar seguir hablando de relaciones, pero no puedo decir todo esto sin referirme a ellas…

1. Presentación

Una de las consecuencias de dejar una relación cuando eres un dependiente emocional (veremos más adelante que esta no es más que una «pata» más del mismo problema), es que te deja destrozado.

Tanto tiempo fundiéndote con la otra persona, buscando complacerla, aliniénandote con ella, termina por acabar contigo. Tú te conviertes un poco en esa persona, eres un apósito, como un parche pegado a su cuerpo. Cuando esa persona se va, ya no eres nadie.

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