«R». El Poder

A menudo se comenta, hablando de la Naturaleza, que es preciosa, armoniosa, equilibrada, cuando es todo lo contrario. La Naturaleza es caótica, agresiva, bruta, salvaje (sin piedad) y la vez, eso sí, misteriosa y compleja. Tu puedes estar disfrutando de ella, tomando una buena copa de vino, sentando en un sitio tranquilo, mientras el sol se va ocultando, dejando su reflejo anaranjado sobre las olas que rompen costa. Eso es maravilloso, las imágenes que provee la Naturaleza y los sentimientos que despierta pueden ser de enorme belleza. Pero, si estuviéramos en un lugar, no tan tranquilo, y más salvaje, más nos valdría tener cuidado porque tú, para la Naturaleza, no eres más que un saco de nutrientes.

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