«R». El Poder

A menudo se comenta, hablando de la Naturaleza, que es preciosa, armoniosa, equilibrada, cuando es todo lo contrario. La Naturaleza es caótica, agresiva, bruta, salvaje (sin piedad) y la vez, eso sí, misteriosa y compleja. Tu puedes estar disfrutando de ella, tomando una buena copa de vino, sentando en un sitio tranquilo, mientras el sol se va ocultando, dejando su reflejo anaranjado sobre las olas que rompen costa. Eso es maravilloso, las imágenes que provee la Naturaleza y los sentimientos que despierta pueden ser de enorme belleza. Pero, si estuviéramos en un lugar, no tan tranquilo, y más salvaje, más nos valdría tener cuidado porque tú, para la Naturaleza, no eres más que un saco de nutrientes.

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«R». Tiempo de Experimentar

En EdC0 hemos hablado de lo importante de cambiar la actitud. Créelo, porque es cierto: si tú cambias, todo cambia. Si haces el esfuerzo de comportarte de la manera en la piensas que realmente te gustaría, visualizarte siendo tu SER evolucionado (pokemon nivel 2 o 3) harás que poco a poco ese comportamiento persista y dejarás de poner esfuerzo en ese cambio, y te habrás acercado algo más a aquello que anhelas, que no es más que acercarte a tu SER.

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«R». El Inculpado

Ayer escribí una post sobre la culpa. Y es un tema muy interesante. Pero más desde el punto de vista del enjuiciador: del que echa la culpa al otro.

Hoy voy a seguir con él pero poniendo el foco en el pobrecito inculpado: la víctima.

Mirad, ese sentimiento de culpa no existiría si uno gozara de un estado emocional en equilibrio consigo mismo. Esto es la primera cosa. Si tu eres una persona fuerte emocionalmente va a ser difícil que le permitas, o mejor dicho que te permitas, sentirte culpable.

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«R». Toca Empezar (1)

Toca empezar.

Ahora has visto parte, o al menos estas tratando de ver, con tus ojos bien abiertos como platos, qué es lo que está pasando. Le estas por fin dando un sentido a tus tinieblas que antes creías hacían una fortaleza inexpugnable. Te has metido por una de sus puertas traseras y caminando por los laberintos has ido abriendo, una por una, las puertas de tu propia mente. Aún hay algunas cerradas con llave. Ya la encontrarás. Estas firmemente convencido de tienes que hacer algo, sin embargo no sabes ni por donde empezar.

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