«T». Una Primera Noche (y 6)

Me distraigo al oír los primeros acordes de una canción. Una que no escuchaba hace tiempo. Así que vuelvo a la otra realidad. A la que se supone que es más cierta. Estoy sentado a la barra. Y la camarera (la chica) termina ahora de cortar las limas. Para cócteles, supongo.
Toda esa fantasía sexual… ha ocurrido en segundos… Joder, a veces me sorprende la velocidad a la que trabaja la mente. Sigue leyendo ««T». Una Primera Noche (y 6)»

«T». Una Primera Noche (5)

La palpo por dentro. Su jugo es abundante, y al tirar de ella hacia mí —repetidas veces—, parece romperse un globo de agua en su vagina. Esta carne blanda y húmeda es lo que guardan, lo que protegen sus bragas.
La chica aspira profundamente, y abre sus ojos de par en par. «No, no, no… ¿Qué haces?» 
Aunque no es un susurro, modula la voz para que no se le oiga en la otra parte del local. Enseguida, consigue sacar su mano de mi pantalón, y me empuja. Intenta zafarse de mí. «Hacer que te corras en la parte de atrás de un pub —digo sonriendo, intentando empatizar con ella— Nadie se enterará. Dime ahora si te has sentido incómoda besándome. Dímelo.»
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«R». Hacer que los días cuenten

Si ya habéis leído el resto de mis posts, os habréis dado cuenta del peso de la relaciones personales en mi vida y en cómo se ha ido desarrollando esta. Si algo tengo que agradecer (por supuesto obviando el gran regalo que es en sí mismo el ofrecer tu tiempo a una persona), es que me han enseñado mucho de cómo soy.

Me pregunto ahora si realmente viví con ellas, con aquellas mujeres que decidieron emprender una vida conmigo. Vivir en el sentido último, en VIVIR, con mayúsculas, con pasión, con emoción; y me pregunto también si realmente ellas me llegaron a conocer.

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