«T». Número 12: Volcando información sobre la Realidad

Son las 6.55 de la mañana. Hace algo de frío. Voy a ducharme y a desayunar. Después, me espera una lista de tareas. Tareas que yo escogí ayer noche, y que han de acercarme a mis objetivos. Aunque lo más importante no son los objetivos en sí. Lo esencial es mantener el ritmo, mantener la rueda en movimiento. Porque así, ‘vives’, entras en contacto con el entorno, intercambias actos y vuelcas tu mente y tu cuerpo en la realidad.  Sigue leyendo ««T». Número 12: Volcando información sobre la Realidad»

«R». El Poder

A menudo se comenta, hablando de la Naturaleza, que es preciosa, armoniosa, equilibrada, cuando es todo lo contrario. La Naturaleza es caótica, agresiva, bruta, salvaje (sin piedad) y la vez, eso sí, misteriosa y compleja. Tu puedes estar disfrutando de ella, tomando una buena copa de vino, sentando en un sitio tranquilo, mientras el sol se va ocultando, dejando su reflejo anaranjado sobre las olas que rompen costa. Eso es maravilloso, las imágenes que provee la Naturaleza y los sentimientos que despierta pueden ser de enorme belleza. Pero, si estuviéramos en un lugar, no tan tranquilo, y más salvaje, más nos valdría tener cuidado porque tú, para la Naturaleza, no eres más que un saco de nutrientes.

Sigue leyendo ««R». El Poder»

«T». Número 11: No olvides el humor, rubia

Veamos, acabo de leer este texto humorístico:

«Esperar a que la noche llegue a su fin se me hace cada vez más duro. Ayer experimenté la incómoda sensación de que unos cuantos hombres intentaban irrumpir en mi cuarto para lavarme la cabeza. Pero ¿por qué? (…) Cuando por fin logré dormirme, volví a padecer ese horrible sueño en el que una ardilla trata de cobrarme como premio de una rifa. Desesperanza».

Sigue leyendo ««T». Número 11: No olvides el humor, rubia»

«R». Tiempo de Experimentar

En EdC0 hemos hablado de lo importante de cambiar la actitud. Créelo, porque es cierto: si tú cambias, todo cambia. Si haces el esfuerzo de comportarte de la manera en la piensas que realmente te gustaría, visualizarte siendo tu SER evolucionado (pokemon nivel 2 o 3) harás que poco a poco ese comportamiento persista y dejarás de poner esfuerzo en ese cambio, y te habrás acercado algo más a aquello que anhelas, que no es más que acercarte a tu SER.

Sigue leyendo ««R». Tiempo de Experimentar»

«T». Número 10: El Plan (IV)

Hoy el sol ha vestido las fachadas de la ciudad con una gasa tibia, anaranjada.
Y aunque hemos llegado al otoño, parece el principio de la primavera. Supongo que es cuestión de mentalidad. En el edificio de enfrente, las ventanas están abiertas. La gente aparece y desaparece. Muestra su vaivén y un pedazo de vida, a cambio del aire y el sol.
En esa rutina controlada que no hay miedo a esconder, encontramos, por ejemplo, a Señorita Delicada —y su coleta rubia, con forma de pincel lustrado—, que ahora teclea en su portátil; que hace una pausa para tomar en sus manos una taza de té. Sigue leyendo ««T». Número 10: El Plan (IV)»

«R». El Inculpado

Ayer escribí una post sobre la culpa. Y es un tema muy interesante. Pero más desde el punto de vista del enjuiciador: del que echa la culpa al otro.

Hoy voy a seguir con él pero poniendo el foco en el pobrecito inculpado: la víctima.

Mirad, ese sentimiento de culpa no existiría si uno gozara de un estado emocional en equilibrio consigo mismo. Esto es la primera cosa. Si tu eres una persona fuerte emocionalmente va a ser difícil que le permitas, o mejor dicho que te permitas, sentirte culpable.

Sigue leyendo ««R». El Inculpado»

«R». La Culpa

Del lat. culpa.
  1. f. Imputación a alguien de una determinada acción como consecuencia de su conducta. Tú tienes la culpa de lo sucedido.
  2. f. Hecho de ser causante de algo. La cosecha se arruinó por culpa de la lluvia.
  3. f. Der. Omisión de la diligencia exigible a alguien, que implica que el hecho injusto o dañoso resultante motive su responsabilidad civil o penal.
  4. f. Psicol. Acción u omisión que provoca un sentimiento de responsabilidad por un daño causado.

La culpa es un sentimiento muy destructivo. Tanto como si la culpa se la «echamos» a alguien, y creo que está muy bien escogido el verbo: «echar», como el que le echa los restos de comida a las alimañas o echar el cubo de agua sucia a la acera después de haber limpiado el bar, como si alguien nos la echa a nosotros. En el primer caso somo los jueces y en el segundo somos los acusados.

Sigue leyendo ««R». La Culpa»

«T». Número 9: El Plan (III)

Hoy es domingo. No he hecho mucho, pero si he organizado la agenda para empezar la semana de una forma especial. De alguna forma, mi experimento comienza mañana. Aunque en realidad, no es ningún experimento. Es volver a la vida tal y como la conocí tiempo atrás. ¿Y sabéis por qué es el mejor momento para hacerlo? Porque, aunque os parezca un tópico, nunca hay mejor momento que el actual para acercarse a los anhelos. Sigue leyendo ««T». Número 9: El Plan (III)»