“R”. Procrastinator

procrastinar

Del lat. procrastināre.

1. tr. Diferir, aplazar.

¡Hey! ¡Procrastinators!  Are you there?

Yo no conocí está palabra hasta hace unos dos años aproximadamente. Procrastinar. Suena verdaderamente mal.

Lo haré mañana, la mala gestión del tiempo, dar prioridades a cosas que realmente no la tienen… Las personas que lo sufren, probablemente al igual que yo, sepan muy bien que significa esta palabra y todo lo que conlleva.

Antes de nada tengo que admitirlo: soy un procrastinator. Es un maldita fea y horrible costumbre, que no sé muy bien de dónde me viene, pero que acarrea, sobre todo, tensión. Acumulas tareas, no sabes organizarte para nada el tiempo, todo se vuelve de sopetón urgente, y en definitiva: parece que el reloj de persiguiera.

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¡agghh maldito reloj!

Estaba ayer a esta hora sentado en mi escritorio, frente al ordenador. Acababa de llegar del trabajo y me había puesto a currar un poco más para avanzar con algunas cosas. Al poco rato supe que no podía seguir porque me faltaba algo que sólo me iba a encontrar en la oficina al día siguiente, así que no tenía sentido seguir con eso. Miré a mi alrededor y vi el piso. —¡Hostias! que puto desastre— pensé. Unas cajas por allí, la encimera de la cocina sin recoger, miles de cosas diferentes por mi escritorio, ropa por allí y 3468cf68066fbc57e137041406e4dec6por allá, calcetines, una caja vacía de leche, otra de donuts, el café por ahí en medio, fotos, monedas, papeles inservibles, etc. etc. Vi todo eso, y ¿qué hice? Pues nada, me puse a tocar la guitarra, así con dos cojones. De pronto paré, volví a mirar a aquél desorden que se me intuía ya intimidatorio, me acordé de Patton, y en ese monento pienso: “¡Joder! ¡Ponte ya con esto hostias y deja de hacer el vainas!”
Total que me puse, y en 30 minutillos estaba resuelto. Fácil. No esta todo terminado es cierto, pero por lo menos hoy al levantarme me llevé la grata sorpresa de ver todo recogido y con la apariencia de un piso donde vive alguien que se respeta a sí mismo. —Una cosa menos—, me dije. Busqué en mi cajón mental donde tengo la super lista de tareas pendientes, y disfruté quitándome una de la cola.  Y no solo eso, sino que después de pasar a la acción y obtener el resultado, me sentí mucho mejor. Eso me ayudó no solo ayer, sino también durante todo el día de hoy.

Seguramente si le dedicara cada día tan solo 10 minutos, o si tan siquiera pusiera más atención a dónde coloco las cosas sin hacer mayor esfuerzo, no tendría después, pasadas dos semanas que interrumpir de golpe lo que estoy haciendo para de una vez pasar a la acción. Sin suda disfrutaría en realidad de más tiempo, y de mayor calidad.

Esto es típico de un procrastrinador.

Y no es que esté precisamente tocándome las bolas en casa, no veo la tele, no me suelo tumbar en el sofá si no es para leer, y no paso mucho tiempo sin “hacer nada”. Sin embargo, no consigo quitarme las cosas verdaderamente importantes de la lista. Lo que hace mi puta cabeza de procrastinador (Patton diría simplemente que soy un perro) es situar primero otras prioridades más atractivas para mi cerebro.

La procrastinación es muy dañina, te limita a la hora de acometer tus proyectos, porque
terminas siempre aplazándolos. Dejas un montón de cosas a medias porque no tienes una disciplina marcada de trabajo, la5a94b43da6f986299129626c1f23dc0a organización brilla por su ausencia, y poco a poco esa desorganización va a haciendo que las tareas se vayan superponiendo unas con otras siendo imposible llevar a término ninguna: mañana será mejor momento para hacer esto, ahora no puedo porque… y te lanzas una medio falsa excusa. Tu cerebro te intenta engañar, una vez más, de la misma manera que cuando estás dejando de fumar. Él quiere estar bien, piensa en el corto plazo, en el ahora. —Dame lo que necesito y lo demás ¿qué importa? —Dice él, será cabrón…

La procrastinación, que viene de la mano con la mala organización del tiempo y la falta de disciplina, me ha impedido progresar más con mi guitarra y mis composiciones musicales, con el dibujo, la pintura, en fin, con todos mis proyectos personales que realmente me apasionan. En el trabajo también tengo ese mismo problema, pero el trabajo no tengo más cojones que ir despachando cosas, no hay más remedio. Pero cuando estás en tu tiempo libre… eso ya es otra historia…

Cuando escucho la cantidad de piezas musicales que tengo grabadas a medias y sin terminar, casi me da vergüenza de decir que hago música. Una de 20 segundos por aquí, otra parte de 2 minutos por allí,  así con 20 o 30 más. Imaginaos que conocéis a alguien y os dice —si pues yo pinto, me encanta pintar— y vosotros decís —ah, pues ¡que interesante! Enséñame cosas que has pintado por favor—, y va el tío y os empieza a enseñar cuadros: uno solamente tiene una esquina, otro está por la mitas, otro simplemente es un bosquejo a lápiz, el otro está casi terminado pero tiene una raja en la tela… Quizás muy bonito lo que hay pintado, sí; pero lo que allí está, no está terminado: eso” que podría ser, todavía no existe. Todo es un futurible —Si pues nada ya el año que viene lo haré, que este estoy muy atareado y además me bloqueo y no sé como seguir— dices tu. Se pasan los días y los meses y no has avanzado y tus proyectos personales siguen en las nubes… — Las cosas que haces están bien, son prometedoras, a ver si las terminas y me las enseñas— me han dicho muchas veces. Podrán pintar bien, pero son solo cosas en potencia, y hay que trabajar para hacerlas actos.

¡Patton! ¡Ven a ver a este majadero!

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ains… dale dale

Pensad qué daño a la autoestima produce todo esto.

Lo ideal sería que te organizaras bien el tiempo del día, lo partieras, y que cogieras unas rutinas delimitadas en el tiempo y que hicieras el esfuerzo de cumplir con ellas. Para nosotros, procrastinators, la disciplina es esencial. Y todo va unido amigos. Todo esto va unido a lo que hemos dicho muchas veces en EdC0 de que hay que conseguir logros, hay que construir, construir para obtener resultados que te ayuden a tener una autoestima más vigorosa y fuerte. Si no consigues organizarte, si no haces más que aplazar, ¿cómo vas a conseguir terminar tus proyectos? ¡Se vuelven inmensos! Prefieres pensar, que bueno, pues soy así, caótico, desordenado, vamos lo que mi padre llamaba un crápula, un bohemio, un taciturno. Pero tú quieres, y necesitas resultados, por tanto, has de acabar con este problema que te limita.

Trabajar en contra de mi manera de procrastinar es uno de mis retos más inmediatos: lo empezaré mañana 😉


Esto me hace pensar en formar la asociación “Procrastinadores en Acción”. Suena bien, un poco contradictorio quizás :D. Me la imagino un estilo a Alcohólicos Anónimos. Personas compartiendo sus experiencias y organizándose en grupos de acción. Los monitores ayudarían a los procrastinadores a través de la motivación y el control férreo a organizar mejor su tiempo estableciendo rutinas diarias. Asistidos con una aplicación de gestión de tareas, de las típicas que se utilizan en la gestión de proyectos, se irían anotando las tareas pendientes, se irían estableciendo prioridades, y se irían ejecutando. Poco a poco, el procrastinador se vería lo bastante fuerte y seguro de ir organizándose solo e incluso podría a pasar a ayudar a otros procrastinadores siendo su monitor.

Mola.

Así que amigos. La procrastinación es una lacra que te limita y te llena de tensión. Para sanarnos tenemos que aprender a organizar nuestro tiempo, establecer rutinas y tener la suficiente disciplina para, poco a poco, ir despachando las tareas según su prioridad “real” y conseguir hacer nuestro tiempo más productivo. No estoy hablando del tiempo laboral, que también, sino del más importante, el tiempo de ocio.

Y otra buena noticia para terminar, procrastinar es un verbo, procrastinas , por lo tanto también puedes dejar de hacerlo.

Con trabajo y esfuerzo, quizás algo de ayuda, seguro que los conseguiremos. ¡Que alegría será entonces levantarse por la mañana sin tener que estar estresado por todo aquello que deberíamos haber hecho y no hicimos en el momento que deberíamos!

Patton, que sepas que hoy me he acordado de ti. No vas a poder conmigo mamón. Me comprometo a trabajar cada día un poco más para poder vencer esta batalla. “T”, sé que tu también eres un procrastinator de pelotas, así que:

¡nos toca ponernos las pilas!

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¡Amos despierta!

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