“R”. El Poder

A menudo se comenta, hablando de la Naturaleza, que es preciosa, armoniosa, equilibrada, cuando es todo lo contrario. La Naturaleza es caótica, agresiva, bruta, salvaje (sin piedad) y la vez, eso sí, misteriosa y compleja. Tu puedes estar disfrutando de ella, tomando una buena copa de vino, sentando en un sitio tranquilo, mientras el sol se va ocultando, dejando su reflejo anaranjado sobre las olas que rompen costa. Eso es maravilloso, las imágenes que provee la Naturaleza y los sentimientos que despierta pueden ser de enorme belleza. Pero, si estuviéramos en un lugar, no tan tranquilo, y más salvaje, más nos valdría tener cuidado porque tú, para la Naturaleza, no eres más que un saco de nutrientes.

Me gusta pensar en esto, porque le quita mucha importancia al mogollón de cosas superfluas que han ido adornando con el paso cientos y cientos de años la existencia del ser humano.

De niño ves todos esos animalitos bonitos en el bosque, y claro, no te vas a poner a pensar que si por casualidad sufrieras un vahído, y cayeras al suelo, no tardarían en venir animales naturaleza-bella-salvaje-libelula-manodispuestos a beneficiarse de esos ricos nutrientes que tu tienes. No vienen a decirte “Hola vengo a ayudarte”, vienen a ver por cuál agujerito pueden colarse para llegar hasta tu sabia. Y hasta los más pequeñitos animales en grupo te podrían poner en un serio aprieto si no tienes cuidado.

De chaval pensaba que las personas habíamos trascendido a lo que es ser un ser animal. De alguna manera veía todavía mucha separación entre los que es el Reino Animal y el dominio de los humanos, los seres inteligentes. Pensaba que los hombres sí podrían vivir en armonía, podrían llegar a amar, podrían llegar a trascender de ese deseo de dominación, y la final, que podrían transcender a los instintos. Sin embargo, me he dado cuenta de que lo hemos hecho ha sido básicamente construir un mundo de disfraces para precisamente disfrazar nuestra realidad natural y de que los instintos siguen estando muy muy presentes en nuestras vidas cotidianas. Al final no podemos evitar ser, otros habitantes más, del mismo Reino Animal.

Y diréis que hacia dónde voy con todo esto y qué tiene que ver con el poder. A ver, este es un tema bastante complejo así que voy a tratar de no irme demasiado por las ramas. Para mí, cada individuo emite de alguna manera una energía, una digamos, emisión de poder. Esa emisión de poder se puede manifestar de muchas maneras, pero sobre todo se transmite en la actitud, en la manera de comportarse, en la manera de moverse, en la manera que gesticulamos y que hablamos; de tal manera que los demás, expertos instintivos (y de aquí uno con los instintos animales) en reconocer estas emisiones, captan el grado de poder del sujeto que está emitiendo esas señales.

En la Naturaleza, cuando se presenta una potencial lucha, los rivales normalmente empiezan espectáculos rituales donde muestran al otro, u otros, su potencial, de tal manera que el agresor puede decidir qué hacer, en virtud del riesgo que tenga de salir concepto-de-poder.jpgdañado de la lucha. Si el agresor percibe que su objetivo tiene una emisión de poder muy fuerte, lo que hará será marcharse y no se dará la lucha. Algo así como lo que ocurrió durante la guerra fría o dos machitos de fin de semana que dispuestos a pelear, se miden y terminan dándose un apretón de manos decidiendo no ir a mayores. Las peleas rara vez empiezan de sopetón, de manera espontánea, primero hay un juego, una evaluación, se sopesa y después se pasa a la acción, solo si se tiene cierta garantía de éxito.

Las personas hacemos eso constantemente. Nos evaluamos, hacemos un análisis de riesgos, y pocas veces no meteremos en problemas si sabemos o intuimos que podremos salir dañados. Ahora ya no estoy pensando solo en lucha física, que va, estoy pensando en discusiones de lo más cotidianas o conflictos de intereses de lo más común. En la negociación (y en las relaciones humanas se está negociando constantemente) es clave saber en qué punto real de poder está uno y está el otro, para poder fijar tus límites y saber hasta donde vas a poder tirar, o hasta donde vas a poder ceder. Pero todo es un juego en el que las apariencias y el teatro hacen mucho. La Naturaleza, que es nuestra maestra en esto, también ha aprendido a ser muy teatrera y tiene los disfraces más fantásticos que podamos imaginar.

El poder en la Naturaleza se traduce en nutrientes y en seguridad: finalmente en garantía de supervivencia. Uno es poderoso en tanto que es capaz de convertirse en dador de nutrientes como también dador de bienestar, prosperidad, seguridad.

Las emisiones de poder tienen muy distintas fuentes, pero quizás las podríamos resumir en: todo aquello que favorece la supervivencia física, mental, causa placer, beneficio de algún tipo. Y también, en un sentido opuesto, también aumenta la emisión de poder de un individuo en tanto que es capaz de producir mal, daño físico o psicológico a otras personas o finalmente, ser capaz de reducir las capacidades de supervivencia de los otros o es capaz de causarles algún perjuicio de alguna manera.

Las emisiones de poder atraen, no sólo a las personas que tienen menos, sino también a las personas que tienen igual o más, por puro beneficio propio al fin y al cabo. Si no emites debilidadpoder eres débil. Así de fácil. El débil termina siendo comido antes o después si no resuelve su problema. Eso ocurre en la Naturaleza y ocurre en el mundo de los humanos. Para mí, lo contrario de ser débil no es ser poderoso, a mi me la pela el poder, pero lo quiero es reparar mi autoestima, para estar en equilibrio, para sentirme bien, seguro de mi mismo. No quiero ser ni más, ni tampoco menos que nadie. Ahora mismo todavía no estoy en esa situación, y es lo que estoy trabajando.

Esta claro que si vas con “el ganador”, siempre hay más probabilidades de que ganes. Eso se aplica a todo. Si eres una mujer entorno a los treinta y te estas planteando que después de mucha vida loca te ha llegado el momento de tener un familia y establecerte, no vas a escoger a alguien que no emite poder, que es débil, porque sabes que tu núcleo familiar se puede debilitar. Sabes que no te va a traer beneficios y que además puede ser todo lo contrario, te puede traer perjuicios y sufrimiento. Esa falta de seguridad y esa baja autoestima, hicieron de mis ultimas relaciones un verdadero calvario. La más dañina, trataba de intentar “pincharme” para que yo reaccionara y me comportara como el macho que creía y confiaba que yo tenía dentro. A través de sus constantes juicios, pruebas y evaluaciones, lejos de ayudarme lo consiguió fue debilitarme más. Afortunadamente tuve la valentía de salir de aquello.

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La gente en general no quiere tratar con personas débiles, angustiadas, tristes o con depresión y que no emiten más que tormentos y problemas. No les beneficia en absoluto. Es más, normalmente les causa rechazo. Y lo mismo ocurre en la Naturaleza. Y nos guste o no, la gente va a su propio beneficio.

Una de las reglas que se aplican a la comunicación y negociación humanas, es que no vas a conseguir nada de alguien, si no le haces ver que de alguna manera, le vas a acercar a alguno de sus anhelos. Porque el otro no está interesado en ti, está pensando mayoritariamente en él mismo y en satisfacer su propia necesidad o deseo. Yo no estoy haciendo un juicio si esto es bueno ética o moralmente ni malo, pero es así; lo que sí es terriblemente dañino, y debería ser algo que se enseñara en las escuelas,  es no saber amarnos a nosotros mismos, no querer satisfacernos y  para colmo convertirnos en nuestros peores enemigos.

Me gustaría pensar, que en algún momento el ser humano, se dará cuenta de que debe de abandonar sus instintos más básicos e ir hacia la consecución de una nueva consciencia, donde deje de estar dominado por sus instintos primigenios y evolucione hacia un modelo de equilibrio mental y emocional que nos acerque más a la idea del amor incondicional.

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Aunque siendo honestos amigos. Tengo ahora mismo otros problemas que solucionar más importantes que preocuparme de esa esa potencial consciencia superior 😉

Todo esto, que puede sonar un poco agrio, no es más que para recalcar dos cosas:

  1. Así es el mundo que conocemos. Me parece un sin sentido negarse a la evidencia. Todavía no hemos llegado a ese otro grado de consciencia del que hablaba.
  2. Tienes que quererte amigo. Si tu no te quieres lo vas a pasar muy mal. No puede haber nadie en este mundo que te quiera más a ti, que tu mismo.

Digamos que cuando eres joven, y simplemente por tu juventud, tienes permiso para mostrarte débil. Puedes pasar tu época de tormentas y quizás atravesar un tiempo sumido en la melancolía y disfrutando de ese vicio agridulce que es el sufrimiento romántico o intelectual. Pero amigos, cuando creces, pierdes ese permiso, y si quieres ser social y te apetece meterte dentro de la manada y compartir con el resto, tienes que tener claro que o emites energía positiva —que de alguna manera va a conseguir, y lo repito, que los acerques a la consecución de su anhelos—, o estas perdido y la gente te terminará rehuyendo.

¿Cómo emites energía positiva? – Solo hay un método: ¡ QUIÉRETE !

Vuelvo a comentar lo que decía en otro post. Si tienes problemas de autoestima y estas trabajando en ello, no te metas en una relación, porque cuando estas en una situación debilidad, una simple discusión, se te puede hacer un mundo, y podría dañarte seriamente. Cuando te sientes débil todo te parece un ataque y no haces más que ponerte a la defensiva. Te sientes una víctima y atacas para defenderte de manera desmedida y vuelves a manifestar tu debilidad. Así no se puede disfrutar ni compartir. Debéis concentraros ahora en vosotros, que es lo más importante. Dedicaros todo vuestro tiempo y energía porque esa será la llave para sanaros en los más profundo de vuestros corazones.

Bueno me temo que me he alargado bastante. Voy concluyendo…

Así que amigos, no se puede rehuir de la evidencia. Vivimos en este mundo y si queremos ser parte de él, primero hay que aceptarlo, con sus cosas malas y buenas ¡que son muchas! También hay que aceptar que al fin y al cabo todos somos de alguna manera energía. No me lo toméis como algo místico porque no lo es, todo lo contrario: es muy físico, se ve, se respira, se palpa. Y esa energía que hay dentro de vosotros, y que seguro que es muy bella, tenéis que alimentarla. Mientras escribo se me ponen los pelos de punta, porque es cierto. Hay que hacer un trabajo para amarla, para que vaya creciendo.

2007092536ninos_saltando_t_gPor favor, dejemos de aniquilarnos a nosotros mismos porque nadie nos puede ayudar en eso. Mirad en vuestro interior, observad esa luz preciosa que tenéis ahí, está justo ahí, quizás un poco apagada, pero es luz, limpia, palpitante, brillante. Hazlo, dale tus máximos cuidados, déjate de preocuparte de los demás y mírate a ti mismo.

 

— Mima esa luz, porque esa energía eres TU —

No eres “R” vestido de tal y cual y con un trabajo x. Eres eso que ahora estás viendo en tu interior. Cuídalo y deja que florezca…

Es resto vendrá solo. Y si no viene, te habrás reencontrado con lo más valioso que tienes: tú mismo.

 

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