“R”. Toca Empezar (1)

Toca empezar.

Ahora has visto parte, o al menos estas tratando de ver, con tus ojos bien abiertos como platos, qué es lo que está pasando. Le estas por fin dando un sentido a tus tinieblas que antes creías hacían una fortaleza inexpugnable. Te has metido por una de sus puertas traseras y caminando por los laberintos has ido abriendo, una por una, las puertas de tu propia mente. Aún hay algunas cerradas con llave. Ya la encontrarás. Estas firmemente convencido de tienes que hacer algo, sin embargo no sabes ni por donde empezar.

Vuelven las dudas y te preguntas si verdaderamente estas en lo cierto. “¿En serio me ha pasado todo esto? ¿No lo estaré llevando demasiado lejos? ¿Y si no hay solución? Es decir, ¿Por qué ha de haber una solución? ¿Por qué no simplemente ser yo? Si soy así, pues sea” – te dices. Pero sabes, estás convencido de tu no eres ese conjunto de pensamientos y emociones malolientes. Intuyes, que prácticamente acabas de nacer. Anteriormente te has dedicado a dejar de existir. Te has negado día a día. Tu esencia te está pidiendo que la saques de esa cárcel en la que has metido.

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Tu ego, tu enemigo interior, esta cómodo contigo. Que bueno has sido con él, tu amigo incondicional. No quiere que cambies. Contento con tus patrones actuales y dominando tus actos no va a permitir que ahora, simplemente, pases de él. Siempre va estar ahí tratando de echarte para atrás. No quiere llegues a la cima de la montana cuyo sendero estás subiendo con mucho esfuerzo. Cuando notes con fuerza cómo trata de manipularte y ofrecerte la vía del no hacer nada, de la comodidad, ponte una música que te motive, échate agua fresca en la cara y aparta esos pensamientos, vete a pasear, ponte a trabajar, haz, haz, pero no dejes que la melancolía y los sentimientos de impotencia te atrapen. En estos momentos de debilidad, hoy es un día de esos un poco tontos, me tengo que decir: no pares, ¡sigue! ¡Estas en el camino, por fin, en TU camino!

Me gusta mucho el ejemplo de la montaña. A mi me gusta caminar y disfrutar de la montaña y la naturaleza y encuentro mucho parecido. Cuando estoy subiendo, siempre hay un punto más a menos a las dos horas, que ya estoy pensando en rendirme, y me digo, “¿Para qué sufrir? ¿Te gusta tanto? ¿Qué quieres obtener con esto? Es solo una montaña”. Sin embargo sigo y sigo a pesar de lo que me cueste y cuando llego arriba, es maravilloso. La brisa fresca en tu cara, el sudor del esfuerzo humedeciendo tu ropa y una sensación de bienestar muy placentera. Te apoyas en una roca, sacas tu bocadillo, miras el paisaje y te dices: “sí, lo hice”. Es un logro más y es importante tener tu pequeña colección de logros. Esto es lo mismo, pero con una relevancia mucho mayor porque estás en el camino del recuentro contigo mismo.

— Piénsalo, ¡no puedes darte la vuelta! —

Por eso también es muy importante para mí poder plasmar todos estos pensamientos aquí: es una forma de que tomen más realidad. Si en días como estos, pienso que todo esto no vale la pena, vengo aquí, y leo. He conseguido crear, hacer una realidad material mis pensamientos. Es muy posible que todavía no vea del todo claro cómo se unen unas cosas con otras, pero una vez que empiezas a armar ese rompecabezas que eres tú, no puedes sino seguir. Hay que ponerle nombre a las cosas. Tienes que seguir para poder verte en tu globalidad, poder sentirte TU, poder abrazarte, perdonarte y llegar a la aceptación última.

Toca empezar. No es fácil. Casi casi día me encuentro en situaciones en la cuáles genero pensamientos que a su vez generan emociones antiguas y negativas, y me afrontan. Cuando esto ocurre algo me dice “¿Ves? No has cambiado. En realidad no hay nada que cambiar. Así eres.”. Pero no amigos. Yo SERÉ en el momento en que pueda estar conmigo mismo, y decirme: me siento bien. Y ahora no es así. Jamás he sentido esa paz. Siempre en lucha interior, incómodo y angustiado. Huyendo hacia sitios cercanos donde yo era alguien.

Este es un proceso, como hemos dicho más veces, y no es inmediato. Tampoco se puede forzar el cambio, las cosas tienen que seguir su curso, y si no llegan a ningún lado, al menos habrás llegado a ti. Llegar a ti… tu que te creías esa persona inexistente. Pero existe, esta ahí, solo tienes que verla y empezar a amarla.

dispuestos-a-echar-raices_referenceNo se puede forzar el cambio. Cuando digo “cambio” me refiero a que de inmediato empieces a ser otra persona, o de inmediato seas la persona que visualizas podrías ser. No se puede forzar. Pero lo que sí hay que hacer es ejercitar, día a día, y requiere esfuerzo por tu parte. Para mí, lo primero es no dejarme dominar por mis patrones antiguos y mis formas “clásicas” de reaccionar, que como estas viendo en tu introspección, no te ayudan a ser más pleno ni más feliz, sino todo lo contrario. Tienes que desprenderte de ellos. Cuando te sobresalte un pensamiento negativo, que sabes te va a llevar a un estado de ánimo contrariado y va a genera una cadena de emociones negativas,  tienes que pararte y observar tu propio pensamiento: “vaya, esto te está pasando ahora mismo”. En ese momento en que eres consciente, tienes dos posibilidades, o te dejas llevar y actúas de manera automática como lo hubieras hecho siempre (y obtendrías los mismos resultados), o lo recapacitas e intentas buscar otra manera que te permita ser tu mismo, y a la vez no generar sentimientos negativos.

Para eso el trabajo me sirve de taller de experimentación. Experimento en cuanto tengo oportunidad. Experimento con mi manera de tratar a las personas, experimento en la forma de mirarles cuando les hablo o mi manera de conversar. Y lo principal de todo esto es, fijaos, que soy yo el que actúa. Soy yo, ya no soy una victima, soy yo el hace las cosas de una u otra manera, y en función de eso, también recibo las cosas de una determinada manera. Mi acción altera lo que ocurre. Eso elimina la frustración, porque ya no esperas, actúas tu.

Antes hubiera estado pensando, este me ha mirado mal, este lo otro, las cosas no salen como deberían de salir, no sé lo que hacer, que mal me siento… Basta.

Me doy cuenta más y más de que mi alrededor es como yo lo hago, la manera en yo construyo mi ambiente es como se me devuelve. Lo que veo es un reflejo de mis actos, y en mis actos sí que tengo responsabilidad, puedo ponerme a trabajar en ellos, y los puedo alterar. Para ello hay que ejercitar con esfuerzo verte como un espectador de ti mismo.

Para mí, únicamente hay dos maneras de actuar: dejándose llevar por el ego (tu enemigo interior), o sin dejarte llevar por él. El ego genera el pensamiento según un instinto de autoconservación psicológica, lo genera basado en un conjunto de creencias, lo pasa a través de tus patrones aprendidos año tras año y te dice: así quiero que te comportes. Ahora tendrías que mirar a este mal, porque te ha hecho daño. Ahora tienes que echarle la bronca porque esto (emocionalmente) no te ha gustado. Criticando, echando en cara. Siendo la víctima una vez más.

Hace muy poco teníamos un día difícil de soporte, muchas incidencias, problemas operacionales y veía que mi compañero que es el que lleva a esa parte estaba muy irascible, y no se estaban atendiendo bien los trabajos. Le llamé a una pequeña reunión. Normalmente yo le hubiera echado la bronca por no estar haciendo “bien” su trabajo, por no ir tranquilo y estar quejándose. Entonces opté por un poco por lo contrario, le expliqué la realidad de una manera clara: “mira tenemos esta situación, esto es lo que esta pasando y lo tenemos que solucionar juntos. Lo que me gustaría para poder dar un buen servicio es esto lo otro y aquello, pero sobre todo, necesito que me digas si estas de acuerdo o no con lo que te estoy diciendo, porque tienes que estar convencido de que es también la manera de hacerlo. Yo no quiero ordenar, quiero que busquemos la manera de hacerlo mejor, juntos”. Salimos de aquella reunión más motivados, enseguida consiguió concentrarse más, encontrar una dinámica buena de despacho y fue un buen día de trabajo. ¿Qué hubiera ganado comportándome como siempre a base de críticas? Pues mira, lo primero es que cuando criticas a alguien y le juzgas estas creando ya una barrera, estas generando resentimiento porque te estas metiendo directamente contra su manera de ser y de hacer. Probablemente esa persona te va a obedecer porque tienes el poder, pero solamente por eso, te vas a ir y la persona va a dar gracias y seguirá trabajando de la manera que le plazca y no se acabará el problema. Pero es que además, a mi, personalmente, no me va a reportar ningún bien, porque voy a estar estresado, mirando lo que hace y deja de hacer, evaluando, pensando que si a pesar de lo que le he dicho sigue haciendo eso es porque me esta intentando saltar, etc. El ego a tope vamos.

No generemos mierda. Generemos ilusión, compañerismo, trabajo verdadero en equipo. Lo que de una manera se puede convertir en una secuencia de pensamientos que generan emociones negativas, haciendo algunos cambios voluntarios, se puede tornar en un impulsor de tu bienestar que genera positividad. ¡Que bueno es sentirse positivo! ¿A quién le gusta de verdad estar amargado?

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